En desventaja en la Cíber-Babel, Luis Cino

Tal vez si Chaplin hubiese vivido en estos tiempos postmodernos, las cíber-innovaciones en el periodismo lo hubieran inspirado a satirizarlas en una película. Y a Orson Welles, vaya usted a saber qué tragedia le hubiera inspirado el potencial para pintarrajear y distorsionar la realidad que tienen las redes sociales.
Con YouTube, los blogs y las redes sociales, la información, más que democratizarse, lo que hace es abrumar, saturar, banalizarse. Y confundir.
Los medios tradicionales están siendo reemplazados por una Cíber-Babel. Todos gritan, cada uno por su lado, y a su manera, como Sinatra.
Cualquier irresponsable se siente en capacidad de contar lo que sucede. O lo que es peor: de contarlo como quiere que los demás lo crean.
Para colmo, lo hacen con una narrativa cada vez más básica y simplificada. Para que no sea necesario leer demasiado ni forzar las neuronas más allá de la cuenta…de Tweeter.
En vez del periodismo como lo conocimos hasta hace unos años, ahora lo que hay es cotilleo, especulación y arenga. Y si hay que hablar del mundo real, que no lo sea tanto, para que no aburra. Que sea todo con mucha cíber-pacotilla innovadora: Facebook Live, grafiquitos, realidad virtual y videos 360, juegos interactivos donde usted lo mismo puede elegir a un presidente –mejor si es un tipo como Trump- que ordenar el disparo de un misil intercontinental.
¡Si hasta aconsejan contar las noticias, no importa si tratan de la subida de los precios o de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, a la manera de los comics!
Los que nos formamos en la crónica y los reportajes, los que tuvimos como modelos primero a Hemingway y luego a Tom Wolfe, Gay Talese y Hunter Thompson, nos sentimos desconsolados, en desventaja, al borde de la extinción.
Sí, ya sé: uno no se puede estancar, hay que ir con los tiempos, buscar formas nuevas para hacer que perdure el periodismo de long-form…En eso estamos. Pero “no es fácil”, como repiten hasta el cansancio los aseres de mi barrio…
Y por favor, no me hablen de El Estornudo, que admiro y mucho el trabajo que hacen allí, pero no inventaron el agua tibia, como muchos creen o quieren hacer creer…
Hablaba de desventajas, y ciertamente tenemos muchas los periodistas independientes en Cuba, donde es muy limitado el acceso a Internet porque el régimen considera que puede ser utilizada por el enemigo como arma de subversión ideológica.
Sé – ya me resigné a eso- que muchos considerarán que soy terco, estridente y anticuado. Que le voy a hacer. Me cuesta mucho disimular y tragarme lo que pienso. Y con las TIC, aunque me las arreglo desde hace años para llevar un blog y ser el editor de un medio digital, me pasa lo que con los libros, que los prefiero de papel, y con la música, que prefiero que sea tocada con instrumentos, con solos largos y espacio para la improvisación, y no con aparatos.
Soy pesimista respecto al periodismo digital. Preferiría no tener que cambiar demasiado. Aunque me lean pocos. De cualquier forma, a los otros, poco tengo que decirles que les pueda interesar. Y estoy casi seguro de que jamás los voy a convencer.
luicino2012@gmail.com

Anuncios

Las puputov, Luis Cino

Los venezolanos que protestan en las calles para impedir que el régimen de Nicolás Maduro logre acabar de demoler las instituciones democráticas e instaure definitivamente la dictadura, han inventado un arma con qué enfrentar a los represores de la Policía, la Guardia Nacional y los  Colectivos Bolivarianos: los puputov. Se parecen a los cocteles molotov, pero en vez de gasolina llevan mierda.
Los cotorrones del régimen chavista, que no pierden ocasión de acusar a los opositores de fascistas, terroristas, y  de adjudicarles planes golpistas de tenebrosas tramas para provocar una intervención extranjera en el país, aseguran que los puputov constituyen una forma de guerra química, muy peligrosa para la población, debido a que puede provocar la diseminación de enfermedades.
Poco falta para que Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Elías Jaua, Roy Chaderton o cualquier otro de los cotorrones al servicio de Maduro, vincule las bombas puputov con las teorías de los golpes suaves del  profesor Gene Sharp y establezcan la conexión con la OEA, la CIA y el Comando Sur.
Con lo fácil que sería reconocer que las puputov, como las guarimbas,  son simplemente el resultado de la rabia y la desesperación de un pueblo -¡gloria al bravo pueblo!, como dice el himno venezolano- que no se resigna a que le arranquen la libertad, la poca que le va quedando.
Es sabido que la asesoría castrista está detrás de cada paso que dan Maduro y sus secuaces para el sostenimiento de su régimen, desde la represión pura y dura y los intentos de desacreditar a los líderes opositores hasta las marañas leguleyas y la asamblea constituyente a la cañona con que pretenden “blindar las conquistas de la revolución bolivariana” y cuyo resultado no puede ser otro que el socialismo irrevocable, esa aberración calcada de la constitución con que nos aherrojan a los cubanos.
Pero no debe haber sido a los asesores castristas a quienes se les ocurrió eso de acusar a los guarimberos antichavistas  de emplear armas químicas por lo de las bombas puputov.  Lo digo porque los represores castristas, viles y escatológicos como son –por si las dudas y para que no me crean demasiado fino, prefiero llamarlos mierderos-, han recurrido profusamente y durante  mucho tiempo, a través de sus turbas de chivatones, al empleo de su versión de las puputov contra los opositores, sin preocuparse por la diseminación de microbios y enfermedades.
En honor a la verdad, el invento de lanzar recipientes con orines y mierda a sus adversarios, para vejarlos y desmoralizarlos,  no es de los castristas. Es una vieja práctica entre lo peor de la población carcelaria y de ciertos elementos patibularios de los peores barrios marginales. Los castristas, que beben lo peor de cada fuente, simplemente se la apropiaron.
En el verano de 1980, cuando se estrenaron los actos de repudio, en el mejor estilo maoísta, las turbas procastristas además de escupir, apedrear y golpear a las personas que se iban del país, solían lanzarles huevos podridos y mierda.
La práctica, aplicada contra los disidentes, reapareció a partir de los años 90. En decenas de oportunidades, partidarios del régimen, alentados por la Seguridad del Estado, han lanzado excrementos, aguas albañales, huevos y vegetales podridos, animales muertos y otras inmundicias contra casas de opositores. Lo han hecho, entre otros casos, contra la vivienda del ex preso político Librado Linares y más recientemente contra la casa de Caridad Burunate y Felipe Marrero,  en Colón, Matanzas, donde radica la sede del Proyecto Thondike.
https://www.cubanet.org/mas-noticias/camajuani-arrojan-excrementos-a-casa-de-disidente/
https://www.cubanet.org/noticias/ex-prisionero-politico-librado-linares-vuelve-a-ser-acosado-en-su-vivienda/
http://www.mariodcabrera.com/2013/07/cuba-vean-el-terror-del-regimen-de-raul.html
Con tal de hostigar a los opositores, el régimen no se ha preocupado de esparcir virus y microbios que pongan en riesgo la salud de la población. Preocupación que sí tienen cuando   multan con severidad -precisamente por “diseminación de enfermedades”- a los llamados buzos, los infelices náufragos de la sociedad socialista que para buscarse unos pesos y poder comer,  hurgan en los contenedores de basura y en los vertederos. El reguero de basura que dejan los buzos no es peor ni más peligroso que las aguas albañales que corren por las calles, pero hay que mantener el orden ciudadano y hacer que se respete la legalidad socialista…
Seguramente, los segurosos cubanos enviados a Venezuela se las ingeniarán para lidiar con las puputov de los guarimberos. Después de todo, a la mierda y la peste están acostumbrados. Puede que hasta los ponga nostálgicos…
luicino2012@gmail.com
Publicado en Cubanet

Los avances que solo ve el CPJ, Luis Cino

En el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) están deslumbrados por los periodistas y blogueros de sitios como El Estornudo, Periodismo de Barrio, La Joven Cuba y El Toque.
Sin desdeñar su calidad, su principal mérito sería la maña para no molestar demasiado al régimen, no irritarlo, con su criticismo moderado y el tratamiento de problemas sociales que desde hace años abordan los periodistas independientes y que ya son tocados hasta por la prensa oficial.
En el caso del blog La Joven Cuba, en todo momento sus autores, y particularmente Harold Cárdenas, se muestran dentro de la revolución y el socialismo, más a la izquierda que Lenin.
Aun así, esos periodistas y blogueros son frenados en su trabajo y presionados por el régimen, aunque no tanto como los periodistas independientes, a quienes el CPJ, desdeñosamente, como si sobrásemos en la ecuación, llama “estridentes”.
Para el CPJ, los que han levantado el techo de las prohibiciones y hecho posible la actual proliferación de sitios web más o menos fuera del control estatal no son los periodistas independientes que desde la segunda mitad de los años 90 hacen su trabajo a pesar del acoso de la policía política –recordemos que fueron más de 20 los periodistas encarcelados en la ola represiva de la primavera de 2003-, sino los periodistas y blogueros de La Joven Cuba, Periodismo de Barrio, El Estornudo y El Toque. Según el CPJ, son ellos los que “están abriendo nuevos espacios para la libertad de expresión y el periodismo emprendedor que hasta hace unos años parecían intocables”.
Poco faltó para que el CPJ encomiase también la labor de Iroel Sánchez en su blog La Pupila Insomne.
El CPJ, que no parece percibir el renovado atrincheramiento del régimen, se refiere a un envalentonamiento en la prensa estatal. Eso, en momentos en que a los periodistas oficialistas les prohíben colaborar en “sitios extranjeros” y les exigen que se midan con lo que escriben en sus blogs personales so pena de ser despedidos de sus puestos, como ha ocurrido ya con varios.
En el informe del CPJ se reconoce las detenciones y citaciones por parte de la policía política, pero no habla de la confiscación arbitraria de sus medios de trabajo que sufren frecuentemente muchos periodistas independientes y de las golpizas que han sufrido algunos de los que han cubierto las marchas de las Damas de Blanco.
Tampoco dice el informe del CPJ que ahora además, de la posibilidad de que los encarcelen por peligrosidad social pre-delictiva, los periodistas independientes pueden ser juzgados por “usurpación de capacidad legal”.

Y peor será cuando aprueben la ley de prensa que se cocina y que algunos ingenuos creen que les facilitaría un marco legal para desempeñar su trabajo, garantías y derechos, entre ellos el de tener acceso a la información pública. Dicha ley será la institucionalización de la censura y el control (des)informativo. ¿Qué ley de prensa podríamos esperar de un régimen que limita la libertad de expresión y de prensa con el pretexto de defender la soberanía y la seguridad nacional?

Antes de aprobar una ley de prensa habría que derogar la ley 88 y sacar del código penal cubano figuras delictivas como la propaganda enemiga, el desacato, etc, que son castigados con penas de cárcel de entre 8 y 20 años de cárcel. Y lo que es más importante: habría que reformar la Constitución, que plantea en su artículo 53 que los medios masivos son propiedad del Estado y no pueden ir en contra de los intereses de la sociedad socialista.
Parece que en el CPJ son de los que se creen la historia que el régimen castrista, en el post-fidelismo, pasó de totalitario a autoritario, y están dispuestos a ser condescendientes con sus trucos.

Uno no puede evitar la sospecha de si los nuevos blogueros y periodistas, esa especie de “revolucionarios por cuenta propia” que han encandilado al CPJ, no serán una invención del régimen para aparentar apertura, confundir, saturar la blogósfera y desplazar del foco mediático a los periodistas verdaderamente independientes.
Tal vez a los nuevos periodistas y blogueros no los creó el régimen, se les fueron de la mano, pero ya que no pudieron evitar su proliferación, les sacan provecho. Como hicieron con la protesta en la Plaza de la Revolución, durante el desfile del primero de mayo, de Daniel Llorente, un ex recluso y perturbado mental, que les vino como anillo al dedo para desacreditar a la oposición. El hombre no halló otro modo de protestar que enarbolar una bandera norteamericana. Justo lo que necesitaba la dictadura para renovar su discurso patriotero y probar que los que se le oponen son anexionistas, mercenarios del gobierno estadounidense. Redondito. Solo que se excedieron con la golpiza ante las cámaras. Pero, como el alacrán del cuento, es su naturaleza, no pueden evitarlo.
luicino2012@gmail.com