¿Sobrevivirá el castrismo a Fidel Castro?, Luis Cino

 

El mito de Fidel Castro, lejos de acabar con su muerte, puede que más bien se refuerce, que coja cuerda. Puede que estos funerales, a lo Corea del Norte, con el recuento-letanía de sus hechos y discursos, sea lo que necesitaba para oxigenarse.

En realidad, no le hacía mucho favor la imagen de un anciano testarudo que escribía confusos editoriales en los que hacía predicciones apocalípticas. La muerte puede ser el segundo aire que necesitaba.

Tal vez consigan los deudos del Comandante, como hizo Don Jimena al montar en su caballo el cadáver de su marido, el Cid Campeador, con la lanza en ristre, que salga a dar batalla aun después de muerto.

Ya hay quienes creen que se inició el post-castrismo. Se apresuran demasiado: lo más probable es que el castrismo sobreviva por mucho tiempo a Fidel Castro.

Puede que incluso el castrismo sin Fidel ni Raúl Castro triunfe un día en las urnas. Aún en unas elecciones democráticas, si es que algún día hay democracia en Cuba. Me refiero a una democracia de verdad, no al modelo de democracia dirigida, como la putineska o como fue la del PRI, que nos tienen reservada, bajo varias llaves y sellos, para el día que no tengan más movida que hacer, cuando no les quede más remedio, ciertos aparatchiks y generales que sueñan ser los herederos pero por ahora no se atreven a destaparse como reformistas.

¿Creen ustedes que habremos escarmentado definitivamente y que para entonces no habrá suficientes ancianitos nostálgicos, masoquistas, confundidos, desilusionados de ida y vuelta de todo e idealistas incorregibles y siempre insatisfechos, dispuestos a votar por dar marcha atrás?

Ojala logremos librarnos algún día de la sombra del Comandante. Pero me temo que eso demorará muchos años. Casi tantos como duró su régimen.

Por lo pronto, ya repiten, en unidades militares y centros laborales, una nueva consigna: “Prohibido olvidar a Fidel”.

Señalaba hace unos años Carlos Alberto Montaner que “en América Latina nadie jamás desaparece del todo, haga lo que haga, ni siquiera tras la muerte”.

Para corroborarlo, ahí están las reencarnaciones del peronismo, el chavismo, el sandinismo y el aprismo, entre otros.

Los latinoamericanos tenemos una rara manía por revivir las pesadillas. O meternos de cabeza en una por huir de otra…

Los caudillos que más daño hicieron a sus naciones son los más persistentes en los retornos.

Más desconcertantes que las momias de Perón y Evita son sus legiones de seguidores en Argentina, los ex–montoneros y los kishneristas entre ellos, sin una clara definición ideológica, sino más bien con una mescolanza de varias ideologías contradictorias, pero testarudamente aferrados al mito.

¿Duda alguien que en Cuba aparezcan quienes quieran enrumbar el castrismo –o la revolución, como aun se empecinan en llamarla- en nombre de Fidel Castro? Y puede que retomen el programa del Moncada o los primeros discursos de 1959.

Pero esto es pura divagación. Es sólo por si acaso…Dicen que cuando uno habla de sus temores, eso ayuda a que no se corporicen. Ojala.
luicino2012@gmail.com