Trump es un susto, Luis Cino

 

No recuerdo otras elecciones en los Estados Unidos en que las opciones hayan sido tan difíciles como en estas.

Si yo fuera norteamericano, no sabría por quién votar en las elecciones presidenciales de noviembre. Ninguno de los candidatos me parece idóneo para gobernar la nación más poderosa del planeta.

Ninguno de los candidatos me gusta. Pero el que menos me gusta es Donald Trump. No quiero imaginar a qué pudiera arrastrar a los Estados Unidos y al mundo, un atorrante charlatán, insensato e irresponsable como ese, chovinista y xenófobo, que no es capaz de pensar lo que dice antes de vomitarlo.

Antes que por Trump, votaría por cualquiera de los otros candidatos. Demócrata o republicano, da igual. Por cualquiera, menos por Trump. Incluso por Bernie Sanders, que es la contrapartida de Trump en el extremo opuesto del populismo, el izquierdo.

No creo que Sanders sea tan rojo como lo pintan. Más bien es rosado. Lo que pasa que algunos antisemitas inconfesos no pueden aceptar la idea de tener un judío de presidente de los Estados Unidos. Ya bastante tuvieron los WASP con tener que soportar a un negro, liberal, de nombre árabe y padre keniano, durante ocho años en la Casa Blanca. Imaginen ahora un judío y más liberal aun y que se propone redistribuir la riqueza en el país más rico del mundo.

Como Sanders no ganará -sería un milagro-, solo queda en el campo demócrata Hillary Clinton. Y no la tiene fácil la Clinton habida cuenta de la tormenta de los e-mail que ha tenido que enfrentar. Y del machismo de una sociedad conservadora y patriarcal. De nada vale el recuerdo de su actitud a lo Tammy Winnette en “Stand by your man” cuando el escándalo Lewinsky.

No olvidemos que en las antepasadas elecciones presidenciales norteamericanas, a Hilary Clinton no la venció el carismático y post-racial Obama, sino el machismo. Por muy tenaz que fue la Clinton, no consiguió la nominación demócrata a la presidencia porque los norteamericanos, aun los más liberales, digan lo que digan, estaban más preparados para ser gobernados por un afroamericano que por una mujer. Y en esta ocasión, probablemente pase lo mismo.

En el campo republicano, quedan Ted Cruz y Marco Rubio.

Ni piensen que por ser cubano votaría por Ted Cruz. Demasiado conservador para mi gusto. Y manipulador y oportunista. No lo digo yo, lo dijo Marco Rubio. Y en definitiva, lo único que tiene de cubano Ted Cruz, que ni siquiera habla bien en español, es el padre.

En cuanto a Marcos Rubio, habría que pensarlo…

Puesto a elegir entre republicanos, me parecía más coherente Jeb Bush. Pero el recuerdo de la presidencia de su hermano George W. pesó demasiado en contra suya.

Trump, con todo y las barbaridades que declara y de sus payasadas, o más bien gracias a ellas, encabeza las encuestas. Y es muy probable que sea el próximo presidente de los Estados Unidos.

Los que aseguran que el establishment no permitirá que Trump llegue a la presidencia parece que no creen en la democracia norteamericana.

Con todo y lo enrevesado que es su sistema electoral, con sus defectos, yo creo en la democracia norteamericana. Por eso, temo que Trump llegue a la Oficina Oval.

Trump encarna las frustraciones, los temores y las obsesiones del común de los norteamericanos, que generalmente suele ser no muy ilustrado y versado en política. Trump, que se burla de lo políticamente correcto, dice lo que ellos no se atreverían a decir, no los vayan a confundir con un supremacista blanco o cualquier otro tipo de enrgúmeno. Pero de lo que dirían a lo que serían capaces de hacer y de soportar, va un trecho. Y ese trecho, lo recorrería Trump sin inmutarse. O al menos, con eso amenaza…

Hace un par de meses, cuando estuve en la Florida, me asombró la cantidad de cubanos que se declaraban partidarios de Trump, a pesar de sus declaraciones anti-inmigrantes y anti-latinas. No sé qué dirán después que se declaró partidario del acercamiento con Cuba y de eliminar la Ley de Ajuste Cubano.

No concibo que alguien con dos dedos de frente vote por Trump. Pero en una época en que ser inteligente es casi un defecto, si con tanto desencanto, si de castigar al establishment se trata, cualquier cosa puede pasar. Incluso que Trump llegue a la presidencia.

Tal vez estas elecciones generen la descarga de adrenalina que necesita la sociedad norteamericana para superar sus contradicciones y ser mejor.

Por ahora, Trump es un susto. Ojala no pase de ahí.

luicino2012@gmail.com

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