Ojala sea cierto que no hay cubanos en Siria, Luis Cino

El régimen castrista ha desmentido versiones que aseguraban que 300 militares cubanos habrían sido enviados a Siria.

Quiero creer que es cierto el desmentido. Ojala.  Algo de sensatez, siquiera un poco, le debe quedar a este régimen.

De ser cierta la presencia de esos cubanos en  ese matadero, polígono de tiro y país en demolición en que se ha convertido Siria gracias a la testarudez  de Assad, al Daesh y a las bombas rusas,  los habrían enviado derechito y putinescamente  a una degollina que no les iba ni les venía y de la que muchos no regresarían con vida.

¿Qué ganaría con ello el régimen cubano? ¿Garantizar el suministro de petróleo ruso a Cuba por si  falla el que envía Venezuela? ¿Congraciarse con Putin y complacer sus pujos imperiales?

¿Acaso no le bastan al zar  sus aviones y  misiles para salvar  al régimen del asesino Assad y mantener la base de Tartús en el Mediterráneo? ¿Por qué tendría Putin que pedir hombres a Cuba? ¿Para que los cubanos pongan los muertos sobre el terreno y no sean los soldados rusos que ya dijo que no enviará a Siria?Si de poner muertos se trata, ¿no serán suficientes  los soldados del régimen de Assad, los Guardianes de la Revolución iraníes y los milicianos de Hizbollah?

¿Sería la forma que halló Putin, a pesar de lo condonado, de cobrar  los millones que todavía le debe Cuba a la desaparecida Unión Soviética?  Entonces, de tanto dinero que se adeuda, de tanto agradecimiento que le debe el régimen castrista al ectoplasma soviético, cabe suponer que serviremos de condotieros en otras guerras. Si no es Siria, ¿dónde será el próximo destino? ¿En Donest y Lugansk?

¿No será que Rusia, por retorcidos intereses geopolíticos, busca torpedear las relaciones entre Cuba y Estados Unidos? Si es así, es casi seguro que lo logre.

O puede que no, vaya usted a saber, porque de tan influido como está Obama por las tesis del profesor Richard  Kupchan, uno ya ni sabe de qué es capaz para apaciguar a los enemigos de los Estados Unidos…

Por estos días se cumplen 40 años del inicio de la Operación Carlota, nombre que dio la Cuba oficial a su despliegue militar en Angola.  En aquella guerra, que duró catorce años, miles de cubanos murieron o quedaron mutilados.  Los rusos pusieron la logística, la carne de cañón la pusimos nosotros. Así sería ahora en Siria.

Mucho han cambiado los tiempos y las circunstancias desde que en 1973, cuando la guerra del Yom Kippur, Cuba envio tanquistas a Siria.

Desde hace mucho, los ánimos de los cubanos no están para “guerras internacionalistas”.  Sería un error trágico y de consecuencias incalculables involucrarse, precisamente ahora, en  una conflagración, a miles de kilómetros de nuestras costas, esta vez  entre asesinos y genocidas confesos…

Pero nunca se sabe de qué nuevo disparate es capaz  un régimen tan irresponsable, engreído  y aventurero como este, que se niega rotundamente a salir del manicomio, con el slow motion, el sin prisa pero sin pausa, y el pasito de cangrejo que a cada rato se impone.
luicino2012@gmail.com

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