La patética prensa oficialista, Luis Cino

 

Hace unos días,  el más oficialista programa televisivo, Mesa Redonda, trató sobre  la necesidad de que la prensa oficial cambie, se haga más analítica y crítica, cercana a la vida real de los cubanos.   

Ver tanto cantinfleo y cinismo en  los que han  sido  meros voceros y propagandistas del régimen y que ahora tratan de posar como audaces,  más que risa, daba lástima.

Todos  –especialmente ellos, que son cómplices del sistema para engañar y mostrar lo que no es-  sabemos qué es lo que les impide hacer un periodismo de verdad, preocupado por las necesidades e intereses del pueblo. ¿Para qué hablar boberías y darle tantas vueltas al asunto?

¿Acaso no se ha repetido hasta la saciedad que los periodistas son soldados ideológicos de la revolución? Pues entonces que disparen con lo que tengan  y que no traten de justificarse.  

Lo  triste es que en algunos periodistas oficialistas se trasluce el remordimiento por estar obligados a ser parte de la farsa y luego,  en sus barrios, en sus casas, tener que dar la cara a sus paisanos. Porque  en la calle se habla de temas distintos de los que aparecen reflejados en el Granma y los demás periódicos El país del NTV, con las sobreproducciones, los ancianos bien atendidos y la gente feliz que apoya al sistema a brazo partido, apenas se parece al real, al que habitamos.   

¿Aliviará la conciencia tejer galimatías y escudar tanta mentira y verdades a medias tras la responsabilidad social de los comunicadores? ¿Les servirá para justificar la autocensura para  no buscarse problemas que se imponen, como si no bastara la impuesta por el Departamento Ideológico del Partido Único?

¡Qué frase más lograda la del comunicador de un periódico del interior del país que aclaró, por si las dudas, que él no es un francotirador, sino “un tirador franco”! ¡Cuán osado debe ser en sus disparos contra pelafustanes y pobres diablos! ¡Me erizo de imaginarlo!

La audacia por la que claman y hasta dónde están dispuestos a llegar –hasta que les autoricen un poquito, solo un poquito más, a conveniencia del régimen- en Juventud Rebelde o en Cuba dice, es a quejarse en voz queda sobre la mala calidad del pan, los baches en las calles, las fosas reventadas, los litigios con las viviendas, el ruido del reguetón a todo volumen en ciertos lugares públicos, los altísimos precios en los agromercados (siempre por culpa de los intermediarios), y si acaso,  los abusos con las pensiones de los jubilados y de la Asistencia Social…

¡Como si los periodistas independientes no hubiéramos asumido desde hace muchos años esas críticas y las denuncias de los abusos a los que se ve sometido este pueblo!

Las críticas en la prensa oficial solo llegarán a directores de empresas de poca monta, a jefecillos municipales y a funcionarios de nivel medio, jamás a los ministros y otros pejes gordos. Y siempre a las respuestas de los acusados, que contendrán más pretextos y justificaciones que soluciones, les dedicarán mucho más espacio que a las quejas de los ciudadanos. Y luego, generalmente, no pasa nada.

¿Y qué va a pasar, si la prensa oficial, al silenciar por obligación las tropelías de los corruptos de alto vuelo y sus compinches, los apaña?

Si nadie los denuncia, ¿qué soluciones se pueden esperar de los indolentes, egoístas y corruptos que no pocas veces crean los problemas para llenarse los bolsillos?

 Una de las periodistas de Mesa Redonda tuvo la cara de salir en defensa de los ministros, justificar su gestión, entender sus desaciertos y decir que no quisiera estar en el pellejo de uno de ellos! Sí, supongo que para no reventar con tanta carne, langosta y whisky.

Entiendo lo mal que se deben sentir los periodistas oficialistas, atenazados por su instinto de conservación, censurados no solo por el Departamento Ideológico del Partido y los jefes de redacción de sus medios, sino también por cualquier funcionario que les cuelga el teléfono o le tira la puerta en las narices, y hasta por los administradores de las TRD, que cuando se les antoja, no les permiten tomar fotos dentro de sus establecimientos. Y por si fuese poco, deben andar al hilo y no dar lugar a confusiones con los agentes de la PNR, porque es sabido que se ponen muy nerviosos y se les va la mano fácil cuando ven a alguien filmar en la calle lo que no deben.  

Desde hace unos años, los periodistas oficialistas son regañados y exhortados a hacer un trabajo mejor y más profesional por el propio general Raúl Castro y el vicepresidente Díaz Canel, pero como no se aclara cuáles son los límites de lo oficialmente permitido, lo que se considera responsable, ni cuál es el momento apropiado para las críticas y la investigación a fondo,  siguen en las mismas, hablando y escribiendo jerigonzas y a veces hasta cosas sensatas y verdades, acerca de la necesidad de cambiar la prensa para mejor. Pero no lo hacen. No pueden. Digan lo que digan, no se lo permiten.

¡Patética situación la de los colegas oficialistas!
 luicino2012@gmail.com

La triste circunstancia de un pueblo en fuga, Luis Cino

Desde el primero de octubre hay en Internet un nuevo sorteo de visas norteamericanas, el Programa de Visas por Diversidad (DV-2016),   y  un grupo de parientes, amigos y vecinos, incluso algunos  que dicen ser “revolucionarios” y que habitualmente se cuidan de que no los vean hablando conmigo para “no señalarse”, me tienen agobiado para que entre a la página http://www.dvlottery.state.gov y les llene sus planillas de solicitud.

Saben sobre el sorteo solo lo que les han contado. Nada oficial. Apenas han averiguado los requisitos. Prefieren no hacer mucho caso al hecho de que las visas de la lotería son 55 000 para varias decenas de países del mundo (solo 18 países están excluidos del sorteo).  Todos están convencidos de que la suerte, Dios o los santos, los van a  ayudar y que serán de los elegidos para emprender “el sueño americano”.

No hace falta que me expliquen sus motivos para querer emigrar y que me digan que no tienen dinero para acudir a llenar las planillas a las salas de navegación de ETECSA, donde el costo de una hora de conexión  equivale a más de la quinta parte de lo que cobran al mes.   Y tampoco pueden  pagar, sin garantía alguna, los 10 CUC y más que piden algunos aprovechados por llenar las planillas en la red.

Les explico que veré qué puedo hacer, porque dispongo de poco más de dos horas a la semana de conexión a Internet en una embajada extranjera y que ese tiempo apenas me alcanza para enviar al exterior mis trabajos y  los de otros periodistas independientes y si acaso leer y contestar algunos correos, casi todos también relacionados con mi trabajo.

Pero a ellos no les importan mis explicaciones. Del periodismo independiente y de cualquier cosa que huela a oposición al régimen y que temen que les pueda traer problemas con “el Aparato”, prefieren ni saber que existen, pero consideran que es mi deber, ya que estoy “metido en eso  de los derechos humanos”,  ayudarlos a irse del país. Como si yo fuera un funcionario consular. Y luego, cuando estén en Miami, muchos de ellos dirán que se fueron por problemas económicos, porque a ellos “no les interesa la política”.

Todos están muy apurados, porque el plazo vence el próximo 3 de noviembre y les han dicho que este puede ser el último sorteo que haya.

Según ha explicado el Departamento de Estado, el sorteo es para aspirantes de países cuya tasa de inmigración es relativamente baja (menos de 50 000 inmigrantes en los últimos 5 años), y la entrada de inmigrantes cubanos por vías legales e ilegales a los Estados Unidos se calcula anualmente en unas 40 000 personas.

Según datos del Departamento de Estado, cada año en estos sorteos participan entre 20 000 y 23 000 cubanos.

En el sorteo del año pasado, 1 480 cubanos resultaron ganadores de visas.

Por estos días también se me han acercado algunas personas para indagar acerca de una convocatoria para inmigrantes hecha por la embajada de Canadá en La Habana. Dicen que piden profesionales y que sepan inglés o francés.

Y los que me preguntan, como si mi opinión sirviera de algo,  se esfuerzan por convencerme de la validez de sus títulos de técnicos medios expedidos por institutos tecnológicos, o de la fluidez de su inglés de “Tom is a boy and Mary is a girl”.

Y pierdo mi tiempo, no me entienden, no me quieren entender, cuando les comento  que a Canadá ya no le basta con aprovecharse de las desgracias de los cubanos enviándonos  turistas ávidos de sexo barato,  pedófilos y empresarios tránsfugas dispuestos a hacer negocios con la dictadura, como Yacoubian y Tomakjian, sino que también pretenden llevarnos los pocos cerebros que van quedando por acá y que tanta falta nos harán mañana en la patria libre.

Y como no sé contestar a sus preguntas y no les digo lo que quieren escuchar acerca de sus intenciones de emigrar a Canadá o a dónde sea, se largan sin despedirse y me dejan rezongando, como si estuviera loco…

¿Será tan difícil entender que  duele y deprime ver como un pueblo   escapa en masa de su país en vez de hacer el menor esfuerzo por arreglarlo?
luicino2012@gmail.com
Publicado en Cubanet

 

Pulpa de libros, Luis Cino

 

Recientemente, una  periodista del NTV se espantó al descubrir  centenares de libros  amontonados  en un almacén de materia prima reciclable, en espera de su turno para ser convertidos en  pulpa.  Y no era para menos la consternación de la periodista: además de decenas de ejemplares del Directorio Telefónico de La Habana de este mismo año, había  libros escolares de varias asignaturas, de economía,  poemarios y novelas, entre ellas, “Crimen y castigo”, de Dostoievsky.

No vaya usted  a pensar mal.  Todavía no han vuelto  a revolucionar la pedagogía, a nadie en las altas esferas le deben molestar los anuncios de los cuentapropistas en las Páginas Amarillas del Directorio Telefónico, ni a Raskolnikov lo  confundieron con un disidente de la era soviética. Nada de eso.  En el reportaje, un funcionario de poca monta, de aspecto lombrosiano, en seca jerga burocrática,   explicaba que dichos libros “ya habían cumplido su ciclo de vida útil”, por lo que serían hechos  pulpa para  hacer nuevos libros.

A juzgar por la actual política editorial y la pobre oferta existente en la mayoría de las librerías, compuesta casi toda por burda politiquería castro-chavista,  puede imaginarse  el tipo de libros que harán con esa pulpa.   Después que duerman unos años, amontonados entre el polvo de los anaqueles, sin que alguien les eche siquiera una ojeada,  los volverán a recoger y a convertir en pulpa, y así ad infinitum…

Sucede que en la sociedad cubana se ha impuesto la insensibilidad, la incultura, la mentalidad de bodegueros… La mayoría de los cubanos leen poco, porque leer un buen libro también se ha vuelto un lujo.

 Unos en  busca de qué cocinar, y otros buscando la forma de llenarse los bolsillos, a muy pocos les duele si hacen pulpa a Dostoievsky o a Proust,  algunas de cuyas obras también son de las que duermen el sueño eterno en las mesas y los estantes de las librerías.

La barbarie anti-literaria que mostró el NTV no es un fenómeno nuevo.

Pastores de iglesias evangélicas independientes  han denunciado la quema de Biblias y otros libros religiosos decomisados.   

En los años 60 y 70 –y no dudo que también en años posteriores – fueron recogidas y destruidas  tiradas enteras de libros que luego de publicados, los comisarios culturales  consideraron que eran ideológicamente nocivos.

La lista sería larga: Así en la paz como en la guerra, de Guillermo Cabrera Infante; Fuera del juego, de Heberto Padilla; Los Siete contra Tebas, de Antón Arrufat;  Condenados de Condado, de Norberto Fuentes; el poemario Lenguaje de mudos, de Delfín Prats; Pasos sobre la hierba, de Eduardo Heras León, y hasta el mismísimo Paradiso, de Lezama, por aquel capítulo que revolvía la moralina homofóbica de los comisarios.

Allá por 1988, cuando trabajaba en la Empresa Provincial de Demoliciones, fui enviado a demoler una nave-almacén en desuso que estaba en la Vía Blanca, en el límite entre El Cerro y Santos Suárez. Allí, entre los escombros y la herrumbre, descubrí varios números  de la revista literaria mexicana “El corno emplumado” y decenas de ejemplares de “Fuera del juego”, y  de “Los Siete contra Tebas”, con aquel infame y ridículo prólogo-coletilla de los comisarios en que protestaban por los premios concedidos a dichos “libros contrarrevolucionarios” en un concurso de la UNEAC en 1968.  Todos estaban rasgados al medio y a algunos les faltaban       
páginas. Parece que a los mata-libros se les olvidó recogerlos en aquel cochambroso almacén y allí permanecieron durante casi 20 años.

Conseguí llevarme algunos ejemplares. Los distribuí entre varios amigos. La que más los agradeció fue mi buena amiga la poetisa Alicia Elena Montes de Oca, ya por entonces disidente y hoy en el exilio. Aun recuerdo cuánto disfrutamos la lectura de los proscritos poemas de Padilla,   sentados en su estera de bambú vietnamita, mientras bebíamos té ruso y alternábamos los poemas con discos de los Beatles, Serrat y Vivaldi.

Desgraciadamente, el ejemplar que guardé para mí lo presté y nunca me lo devolvieron. Ojala todavía exista.

Recordé  todo esto a propósito del reportaje de la consternada periodista del NTV.
luicino2012@gmail.com
Publicado en Cubanet.   

 

¿Va tan mal el mundo como nos lo pintan a los cubanos?, Luis Cino

 

El Estado Islámico de Irak y el Levante -o Daesh, como lo llaman en árabe- es un fenómeno bastante enrevesado para todos en el mundo. Pero particularmente para los cubanos, a quienes la prensa oficial quiere convencer de que la organización islamista de corte algo más que terrorista es  un avieso invento de la CIA y el Mossad israelí.

Esa misma era la tesis que escuchaba hace unos días en Telesur por parte de un señor mexicano nombrado Jaime Alife que dice ser analista político. Alife repetía las mismas sandeces de Granma, pero las aderezaba con disparates de su cosecha, tales como nombrar Gran Califa a John McCann, por encima del líder del Califato y Terrorista en Jefe Abu Bakr Al-Baghdadi, solo porque el año pasado, durante un encuentro con rebeldes sirios,  entre tantos otros barbudos, el senador  tomó a Baghdadi por un opositor moderado al régimen de Assad.

Pero eso fue lo de menos. Puesto a desbarrar, Alife urdió una trama cuyo nudo central era que el Daesh, al final del camino y como si tuviese al mismísimo Gengis Khan al frente, para allanar las rutas invasoras,  iba enfilado finalmente contra Rusia y China. Y también, todo en el mismo saco,  la crisis de Ucrania, la baja en los precios del petróleo a pesar de las refinerías y pozos bombardeados, los planes de los perversos  Álvaro Uribe y María Corina Machado para derrocar a Nicolás Maduro,  la candidatura de Marina Silva a la presidencia de Brasil y hasta los  Fondos Buitres y las amenazas de muerte contra Cristina Fernández, que si no fuese porque la presidenta argentina advirtió que venían del Norte y no del Oriente, bien hubiera podido cualquiera imaginar que también podían venir de Saturno, ese planeta dominado por los imperialistas yanquis.  

Pareciera que ya comenzó la Tercera Guerra Mundial, o está punto de estallar.

Pocas veces había escuchado tantos disparates juntos como los de Jaime Alife. ¡Y miren que suelo escuchar disparates!

Pero al menos por Telesur  podemos enterarnos los cubanos un poco de lo que pasa en el mundo, porque si de Granma, Mesa Redonda y el NTV dependiera…

Por ejemplo, si no fuese por Telesur, y particularmente por el periodista Walter Martínez y su programa Dossier, los cubanos, a estas alturas no supiesen  nada de las multitudinarias protestas pro-democracia en Hong-Kong, de las que los mandarines de por acá, tan amigos como son de los camaradas chinos, no han dicho ni pitoche.

A  los cubanos los medios oficiales nos pintan una visión tétrica del mundo. Crisis económica, desempleo, miseria, hambruna,  guerras, epidemias, contaminación…  Es como para agradecer la dicha inmensa de vivir en Cuba, con todos los problemas habidos y por haber que tenemos, que por demás, todos saben –y si no, nos lo vuelven a explicar- son por culpa del “genocida bloqueo yanqui”.

¿Va tan mal el mundo como nos lo pintan en la prensa oficial  a los cubanos? Puede que vaya peor. ¡Como nunca nos dicen la verdad!

¡Qué vamos a entender los cubanos  de esas movidas del Daesh  y los peshmergas kurdos! Lo cual no impide que elucubremos al respecto todo tipo de teorías. Y también de tonterías, que para algo leemos el Granma…

Hace poco, un vecino bastante disparatado y que se ahogaba de la falta de fe cuando decía ser materialista, y que pasó de una iglesia evangélica al judaísmo porque se cansó de esperar el Armagedón que traería la salvación de los justos, cambió la kipah por una kafiyah palestina que le quedaba de lo más mona en el cuello. Se desencantó de Israel por la cantidad de civiles muertos  en la Franja de Gaza, pero aun no se decide por el Islam. No obstante, me largó un discurso para convencerme de que los yihadistas, pese a sus masacres y degollinas televisadas, son menos hipócritas que Occidente, más fieles a sus convicciones y que por tanto,  los drones y misiles de la US Air Force y la OTAN no podrán acabar con ellos. Casi me anuncia que el otro mundo mejor  posible que no vemos asomar por parte alguna  es el que anunció Mahoma y su sub-profeta Al-Baghdadi, desde el Califato de Bagdad,—-¡Alá akhbar!-porque el capitalismo, con tanta sed de ganancias, va a acabar con el mundo. Eso, si no estalla antes una guerra nuclear que de todos modos acabe con el mundo. Como  debió haber ocurrido hace cuatro años, antes de que terminara el penúltimo Mundial de Futbol.  Y si no lo creen, si necesitan más explicaciones,  le pueden preguntar al Compañero Fidel cuando no esté muy ocupado con la moringa…
luicino2012@gmail.com 

Publicado en Primavera Digital

 

Sobre el mensaje de Elías Farfán, Luis Cino

 

Duele e indigna el reciente mensaje  a los colaboradores de Primavera Digital que envió Tamara Fehan, porque es ella quien se  enmascara  tras la firma Elías Farfán. Aunque de tanta infamia  y por los propósitos divisionistas que encierra, bien pudiera haber sido redactado el mensaje por algún amanuense del Departamento de Seguridad del Estado.     

Resulta insólita y muy decepcionante esta puñalada trapera procedente de la bellísima y hospitalaria Estocolmo. ¡Románticos e idealistas que fuimos!

Tamara Fehan pretende introducir una cuña de insidias y desconfianza entre los colaboradores y el  director, Juan González Febles, en quien hace recaer  la responsabilidad por el conflicto con el Centro Internacional Demócrata-Cristiano.

Sépase que las contradicciones con KIC, más subjetivamente forzadas que reales, fueron discutidas  del modo más democrático posible en un periódico, que de ningún modo puede funcionar como un partido político o un parlamento, y menos si se hace en las más precarias condiciones y bajo el acecho de los cuerpos represivos de una dictadura.

En esas discusiones, y viendo que KIC, con cualquier pretexto, cada vez nos subía más la parada y nos quería asfixiar, no solo  González Febles  consideró inaceptables las condiciones que nos querían imponer. La mayoría de los que hacemos Primavera Digital estuvimos de acuerdo en no aceptar que los patrocinadores nos censuraran.   

¿Cómo íbamos a aceptarlo  si por no permitírselo a los represores de la dictadura hemos demostrado que estamos dispuestos a ir a la cárcel?       

 Puede que haya algunos pusilánimes dispuestos a ceder ante cualquier imposición por un puñado de euros. Son los mismos que ahora se dejan confundir, se hacen eco de las insidias sembradas por Fehan y alientan expectativas con su mensaje. Si no contamos con su apoyo,  lo lamentamos, pero qué se le va a hacer.  Primavera Digital no puede funcionar tan democráticamente como el parlamento sueco, que por cierto, tampoco se basa en la unanimidad, como sí hace ese sanedrín  de cotorrones y focas amaestradas que es la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Es oportuno que se sepa también que a pesar de que desde hace dos meses KIC incumplió sus obligaciones de pago con Primavera Digital, todas las colaboraciones que fueron publicadas en julio y agosto se pagaron. Los que no cobraron un centavo fueron los doce integrantes del equipo de redacción, entre ellos González Febles y su esposa Ana Torricella, que aunque no tuviesen para comprar café, no tocaron un centavo del dinero reservado a los colaboradores.

 Como sería muy útil y esclarecedor, emplazamos a Fehan y el KIC a que expliquen claramente cuáles son las falsedades que ha dicho González Febles, porque nosotros no nos hemos enterado.

A propósito del dinero que no ha retribuido KIC a Primavera Digital, Fehan, sin especificar cantidad ni fecha, lo utiliza como señuelo para atrapar a incautos. Esto tiene propósitos oportunistas y divisionistas. Ahora que Primavera Digital, gracias a la solidaridad de hermanos del exilio, ha vuelto a la red, KIC, o su mascarón de proa, la Sra. Fehan, aspira a que los colaboradores, vencidos por el hambre, nos abandonen y vayan tras ese dinero que les ofrecen, como los ratones tras el flautista de Hammelin.

Y la flautista Tamara Elías Fehan Farfán les recomienda “que se junten al sindicato que apoya a los periodistas”,  la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP).

¡Allá los que sigan la recomendación de Fehan! Cuando los timen, que no digan que no se les advirtió.

Sucede que la APLP no apoya ni representa a  los periodistas independientes, sino que más bien se dedica a manipularlos para urdir intrigas, amén de organizar guateques y otras reuniones sociales propias de un club de amiguitos y totomoyos con aspiraciones politiqueras.  

Si al fin los de la APLP se decide ahora por primera vez a funcionar como algo parecido a un sindicato,  lo harán más bien en plan de esquiroles,  en detrimento de Primavera Digital. ¡Triste papel!

La recomendación de Fehan, su promoción de la APLP, confirma las sospechas que teníamos. En lo personal, ya las había despejado, hace dos semanas, en un desagradable altercado que tuve con uno de los testaferros de APLP que osó invitarme a una de sus reuniones. Cuando le dije que no iría ni amarrado porque no me sentía representado por la Asociación,  que no había hecho nada a favor de los periodistas de Primavera Digital en su diferendo con el KIC, que ni siquiera habían dado el menor gesto de solidaridad con nosotros, siquiera por hipocresía,  tuvo la cara dura de decirme que sí habían hecho, que habían escrito cartas a los suecos para que les pasaran el dinero a ellos, que estaban dispuestos a “salvar el periódico”. Se imaginarán qué le dije después de aquello…

No se me ocurre cómo salvarían Fornaris y su piquete un periódico que siempre quisieron hundir.  Fornaris y sus acólitos provocaron hace unos años una lamentable escisión en Primavera Digital. Todo venía de un poco más atrás, de cuando lo que inicialmente fue un blog se convirtió en Primavera Digital. Fornaris se disgustó mucho porque el periódico no llevara el subtítulo de “órgano oficial de la APLP”. No hubo forma de que entendiera que solo bajo los regímenes totalitarios los periódicos son el órgano oficial de algo.   

Antes de terminar,  quiero decir varias cosas en descargo mío.

Todos saben  que hice todo lo posible por evitar que se produjera aquel cisma en Primavera Digital, que mucho lamenté.  

Hasta ahora no me había pronunciado públicamente  sobre  la APLP, pero las actuales circunstancias me han forzado a hacerlo.

Cuando se creó la APLP, fui  uno de los primeros  a quien invitaron a integrarla. No acepté porque todavía, aunque ya prácticamente no existiese, me sentía emocionalmente vinculado a la Sociedad de Periodistas “Márquez Sterling”. Demoré tiempo en aceptar unirme a la APLP porque nunca me gustó su sesgo chambelonero y las reuniones en vano.  Hace años que no tengo absolutamente nada que ver con dicha Asociación. Como la mayoría de los periodistas de Primavera Digital. El carnet lo boté hace rato.  Fui de los últimos en entrar, y quiero ser el primero en anunciar públicamente mi salida de la APLP. No sé qué hará el resto de los periodistas de PD, que ya ni se acuerdan de que una vez pertenecieron a la APLP y tal vez todavía estén en la lista, pero quiero que quede bien claro que yo me fui. Que me borren de la lista.  Y que les aprovechen los rastrojos que van a sacar de su contubernio con la Fehan y el KIC.
 luicino2012@gmail.com