Las cartas, los globos y el paredón con que amagan, Luis Cino

 

Las Cartas al Director de Granma, que aparecen los viernes a dos páginas en el órgano oficial del Comité Central del Partido  Comunista, siempre me recuerdan una vieja y cursi canción de Doris Day: la de aquella quinceañera que para aparentar romances inexistentes, se escribía cartas a sí misma.

Es demasiada la mansa coincidencia de los remitentes con la visión oficialista. Aun cuando hacen críticas. En definitiva, sus quejas  nunca son tan fuertes como para romper calzoncillos. Más bien, resultan patéticas.

Pero aun más sorprendentes, por su amor incondicional a las cadenas y a los amos, son los comentarios que dejan algunos zoquetes en Cuba Debate y los blogs oficialistas.

Uno se pregunta si estas personas, más que disciplinadas, sumisas,  que raras veces firman sus cartas con su nombre completo –generalmente solo ponen el  apellido precedido por la letra inicial del nombre, o simplemente un diminutivo- existen, son reales, de carne y hueso, porque sus opiniones, tan complacientes con el gobierno, nada tienen que ver con las que se escuchan, a diario y a toda hora, por cualquier parte.

¿De qué laboratorio saldrán estos tracatanes?  ¿Qué materiales se habrá empleado en su gestación? ¿Los habrán criado –ay, Juan Formell- con la compota de palo?  

¡Si hasta Silvio Rodríguez, el más oficialista de los cantautores oficiales, luego de varios años de gira por los barrios, acaba de descubrir cuán jodida está la mayoría de la gente en este país!

Cuando veo como encaminan sus tiros de salva a crear estados de opinión en pos de los intereses gubernamentales, se me antoja que la mayor parte de los remitentes de las cartas al Granma escriben por encargo, fungen de  globos cautivos (¡nunca mejor empleado el término!) que exploran el ambiente y prueban fuerza para ver hasta dónde la población está dispuesta a aguantar el próximo apretón o si hay que soltar un poco de lastre para lograr que reflote y se  eleve siquiera un poco el globo de Cantoya que no acaba de desinflarse.  

Como  hablamos de globos, aunque estos ya no sean del color tan encarnado de hace unas décadas, sino de la tonalidad más tenue de los truhanes que en asuntos de negocios y supervivencia,  lo mismo apuntan que banquean, me viene a la mente otra vieja y cutre (por no decir chea) cancioncilla, esta vez de Los Mustangs, aquel sucedáneo hispano que nos implantaron en lugar de los Beatles cuando estaban prohibidos, allá por los 60: globos rojos.  

 Por estos días, se empieza a hablar de cambios constitucionales,  luego que apareció reproducido en el periódico Trabajadores un comentario que se pronunciaba al respecto y que fue tomado de La Joven Cuba, un blog que pretende dar la imagen de que es posible y hasta necesario el oficialismo por cuenta propia, crítico pero “dentro de la revolución”.

No hay que asombrarse. La Constitución al estilo soviético de 1976, con todos los remiendos que  le han hecho desde 1992, ya está desfasada con el reloj oficial.  El régimen, para no contradecirse y seguir con las violaciones del ordenamiento constitucional que inventó a su imagen y semejanza,  necesita legitimar y darle un adecuado envoltorio jurídico a los Lineamientos del VI Congreso, los timbiriches, la inversión extranjera, la conversión al capitalismo mercantil-corporativo estatista y la piñata que empezó hace rato.

Pero  más preocupante que esas interesadas zarandajas legalistas es cuando los autores de las cartas al periódico Granma y los comentarios en Cuba Debate empiezan a abogar con entusiasmo por la pena de muerte para frenar los crímenes atroces que cada vez ocurren con más frecuencia. Como el cometido en la finca Niña Bonita, al oeste de La Habana,  por una pandilla de traficantes de inmigrantes.

En las cartas, en vez de ir a la raíz y cuestionarse las causas de estos crímenes, se van por las ramas, y como cromañones,  claman, en plena mitad de la segunda década del siglo XXI,  por la vuelta  del paredón, los pelotones de fusilamiento y los tiros de gracia a tutiplén.

Un tarado con mentalidad de yihadista del Califato, que firma como Tommy,  llega incluso a pedir que le corten la mano a los que roben…¡Querrá el tal Tommy que Cuba se convierta en el país con mayor cantidad de mancos en el mundo!          

¿Estará el régimen sondeando  el terreno con globos para poner fin –en esto sí con prisa y sin pausa- a la moratoria no formalmente declarada sobre la pena de muerte  y aplicarla lo mismo a asesinos y traficantes de drogas o inmigrantes que a opositores que estime pongan en riesgo la seguridad nacional?  

Aunque  harto desaconsejable  por todo tipo de razones, no sería una sorpresa. No hace mucho tiempo que el general-presidente advirtió que podía hacerlo si las circunstancias lo requerían. Y como “la cosa” se ha puesto tan fea y amenaza  ponerse peor…
 luicino2012@gmail.com
Publicado en Primavera Digital

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