Un destape inusual, Luis Cino

 

Que Ernesto Vera fuese un infiltrado de la Seguridad del Estado no sorprendió demasiado.  Muchos en la oposición  sospechaban de él desde hacía tiempo.  Era demasiado el empeño que ponía contra la Unión Patriótica Cubana (UNPACU) y su líder, José Daniel Ferrer, y en atizar los conflictos entre esa organización y las Damas de Blanco. Y ya se sabe lo que hay siempre detrás de esos empecinamientos enfermizos.

Incluso, hace varios meses José Daniel Ferrer hizo público que Vera había caído en una trampa que le había tendido, en el más puro estilo gedosiano.     

Lo que resulta  inusual es que a Vera no lo destaparon ante los medios oficialistas  sus jefes del DSE antes de colmarlo de honores, sino que se autodestapó, confesándose como infiltrado ante José Daniel Ferrer, porque según dice, sintió asquito y cargo de conciencia.

Dicen que por ahí anda un video de la confesión. No lo he visto. Ni falta que me hace. Me imagino la escena: el joven abogado, con su cantarina y cálida voz de mulato santiaguero, sus ojos lánguidos, convenientemente aguados para la ocasión, autoinculpándose e implorando el perdón de José Daniel Ferrer, que lo mira mesiánico y absolutorio, en plan de perdona vidas.  

Probablemente la escena sea muy parecida a la que hubo cuando a Vera lo captó o lo chantajeó el Departamento de Seguridad del Estado. ¿Cuesta mucho imaginarlo inculpándose de mercenario, de asalariado del imperialismo yanqui, y pidiendo perdón por haberle fallado a la revolución?

José Daniel Ferrer, eufórico por su éxito en el safari para descubrir chivatos, lo habrá perdonado, pero, ¿creerá Vera que Seguridad del Estado lo perdonará?

¿Estará dispuesto Vera, que debe saber bien cómo cobra la Seguridad del Estado,  a pagar el precio de haberla   traicionado?

¿El  próximo paso de Ernesto Vera será correr al Departamento de Refugiados de la Sección de Intereses Norteamericana a suplicar una visa porque su vida corre peligro en Cuba?

¿Y si de tan quemado que estaba, los de la Seguridad del Estado  quisieron limpiar a Vera y pegárselo, como asesor legal, a José Daniel Ferrer y la UNPACU?

¿A qué viene, a qué obedece, en medio del arrepentimiento, el ataque de Vera contra personas como Aldo Rosado Tuero, un periodista del exilio con una postura vertical contra el régimen? ¡Vaya modo de iniciar la expiación!         

La vida  enseña a puros y dolorosos trastazos que el que nos traicionó una vez, nos traicionará todas las demás veces que se lo permitamos.

Allá quien se trague el cuento. Yo no lo creo. Ojala que tampoco lo crea José Daniel Ferrer. Por su bien y el de la UNPACU.

luicino2012@gmail.com

Publicado en Primavera Digital

 

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¿A qué vino a Cuba el presidente de Google?, Luis Cino

El reciente viaje a Cuba del presidente de Google, Eric Schmidt, y otros tres de sus directivos, huele a queso. Al queso podrido y con lombrices hecho con la peor de las malas leches: la viscosa y nauseabunda complicidad con la dictadura castrista de algunos sinvergüenzas que dicen estar por la democracia, pero solo están a favor de sus bolsillos.

Allá quien se trague el cuento de que Schmitd y sus acompañantes vinieron a convencer al régimen de las ventajas y virtudes de una internet libre y abierta. Los empresarios de Google vinieron a pescar en las aguas revueltas de la sentina castrista, ahora que los caciques verde olivo piden por señas las inversiones extranjeras, yanquis también, como no.

Y va y hasta Scmitdt logró convencer a los mandantes verde olivo de la conveniencia y ventajas mutuas de que Google irrumpa en Cuba, con cibercensores y páginas filtradas, ¡faltara más!, como en China.

Solo que no creo que haya mucho mercado por acá para los teléfonos inteligentes, que según Schmitdt, el muy zoquete, es lo que necesitan los cubanos.

Schmitdt y sus acompañantes quedaron muy impresionados por “el potencial tecnológico e informático que tiene Cuba”, a pesar de “estar limitado en estos momentos por los problemas de conectividad a Internet”.

El incauto que oiga esto puede achacar la falta de conectividad al embargo norteamericano contra Cuba. Y esa es precisamente la intención de los hipócritas ejecutivos de Google, que pretenden ignorar que desde hace más de tres años hay un cable submarino de fibra óptica desde Venezuela, que si no permite multiplicar varias miles de veces la capacidad de conexión de los cubanos no es tanto por los corruptos funcionarios de ETECSA que se robaron parte del dinero del proyecto, sino porque el régimen castrista tiene un miedo enfermizo a que los cubanos tengan acceso abierto e ilimitado a Internet.

De la estancia de tres días en La Habana de Schmitdt y los empresarios de Google poco se ha podido conocer. De ella, el periódico Granma informó –y solo para destacar que estaban contra el embargo norteamericano- dos días después del regreso de los visitantes a Estados Unidos.

Se supo que visitaron la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) donde pudieron comprobar que los estudiantes están ansiosos por poder tener acceso abierto a Internet. Tal vez no se enteraron o no se interesaron por averiguar que muchos de esos estudiantes y sus profesores son utilizados por el régimen como ciberesbirros en su guerra sucia contra la ciberdisidencia.

Se supo también que se reunieron con la redacción de 14ymedio, por lo que no hay que dudar que los poderosos visitantes, luego de darles su espaldarazo, repetirán al mundo la letanía que Yoani Sánchez y sus redactores no se cansan de decir a todos los que se lo quieran creer: que son el primer y único medio digital independiente de Cuba. Solo que no es anticastrista. En realidad, lo que es el mejor financiado y más que promocionado, propulsado internacionalmente. Ahora –o quién sabe si desde antes-, también propulsado por Google, que como quien no quiere las cosas, ignora a las decenas de periodistas independientes cubanos que llevan muchos años haciendo su trabajo sin promotores como Google, el Grupo Prisa o New America Fundation.

A propósito de NAF, Schmitd es el presidente de su junta directiva. NAF, una organización no partidista y sin fines de lucro, con sede en Washington, recibe 4,3 millones de dólares de los programas de la USAID para promover la democracia en Cuba. Pero resulta que la presidenta de la NAF, Anne Marie Slaughter fue una de las firmantes de una carta enviada recientemente al presidente Obama donde más de 40 empresarios y políticos abogaban, sin exigir concesiones a cambio, por flexibilizar la política norteamericana hacia el régimen cubano.

Como bien señala en “Googleando con La Habana” la periodista de Miami Nancy Pérez Crespo, con la que Juan González Febles y yo trabajamos durante más de cuatro años en Nueva Prensa Cubana, “es una discrepancia que la NAF reciba fondos de la USAID para promover la democracia a Cuba y al mismo tiempo sea crítica de sus políticas y colabore con los apologistas del castrismo”.

Me uno a Nancy Pérez Crespo en su pregunta: ¿A qué fue a Cuba el CEO de Google? Aunque sé, como dicen los babalaos, que lo que se sabe, no se pregunta…

A qué si no a hacer negocios con la dictadura, ahora con la careta lavada y la luz verde puesta a la inversión extranjera.

De cualquier modo, los ejecutivos de Google no nos van a responder. Estas cínicas movidas son parte de una jugada política en grande. Bastante inmoral, por cierto.

Solo espero que por hablar claro y decir las cosas como las percibimos, no vaya a haber warnings u otro tipo de bloqueos en la red contra Primavera Digital o mi blog. Digo, como allá por Google creen en la democracia…
luicino2014@gmail.com
Publicado en Primavera Digital.

Las cartas, los globos y el paredón con que amagan, Luis Cino

 

Las Cartas al Director de Granma, que aparecen los viernes a dos páginas en el órgano oficial del Comité Central del Partido  Comunista, siempre me recuerdan una vieja y cursi canción de Doris Day: la de aquella quinceañera que para aparentar romances inexistentes, se escribía cartas a sí misma.

Es demasiada la mansa coincidencia de los remitentes con la visión oficialista. Aun cuando hacen críticas. En definitiva, sus quejas  nunca son tan fuertes como para romper calzoncillos. Más bien, resultan patéticas.

Pero aun más sorprendentes, por su amor incondicional a las cadenas y a los amos, son los comentarios que dejan algunos zoquetes en Cuba Debate y los blogs oficialistas.

Uno se pregunta si estas personas, más que disciplinadas, sumisas,  que raras veces firman sus cartas con su nombre completo –generalmente solo ponen el  apellido precedido por la letra inicial del nombre, o simplemente un diminutivo- existen, son reales, de carne y hueso, porque sus opiniones, tan complacientes con el gobierno, nada tienen que ver con las que se escuchan, a diario y a toda hora, por cualquier parte.

¿De qué laboratorio saldrán estos tracatanes?  ¿Qué materiales se habrá empleado en su gestación? ¿Los habrán criado –ay, Juan Formell- con la compota de palo?  

¡Si hasta Silvio Rodríguez, el más oficialista de los cantautores oficiales, luego de varios años de gira por los barrios, acaba de descubrir cuán jodida está la mayoría de la gente en este país!

Cuando veo como encaminan sus tiros de salva a crear estados de opinión en pos de los intereses gubernamentales, se me antoja que la mayor parte de los remitentes de las cartas al Granma escriben por encargo, fungen de  globos cautivos (¡nunca mejor empleado el término!) que exploran el ambiente y prueban fuerza para ver hasta dónde la población está dispuesta a aguantar el próximo apretón o si hay que soltar un poco de lastre para lograr que reflote y se  eleve siquiera un poco el globo de Cantoya que no acaba de desinflarse.  

Como  hablamos de globos, aunque estos ya no sean del color tan encarnado de hace unas décadas, sino de la tonalidad más tenue de los truhanes que en asuntos de negocios y supervivencia,  lo mismo apuntan que banquean, me viene a la mente otra vieja y cutre (por no decir chea) cancioncilla, esta vez de Los Mustangs, aquel sucedáneo hispano que nos implantaron en lugar de los Beatles cuando estaban prohibidos, allá por los 60: globos rojos.  

 Por estos días, se empieza a hablar de cambios constitucionales,  luego que apareció reproducido en el periódico Trabajadores un comentario que se pronunciaba al respecto y que fue tomado de La Joven Cuba, un blog que pretende dar la imagen de que es posible y hasta necesario el oficialismo por cuenta propia, crítico pero “dentro de la revolución”.

No hay que asombrarse. La Constitución al estilo soviético de 1976, con todos los remiendos que  le han hecho desde 1992, ya está desfasada con el reloj oficial.  El régimen, para no contradecirse y seguir con las violaciones del ordenamiento constitucional que inventó a su imagen y semejanza,  necesita legitimar y darle un adecuado envoltorio jurídico a los Lineamientos del VI Congreso, los timbiriches, la inversión extranjera, la conversión al capitalismo mercantil-corporativo estatista y la piñata que empezó hace rato.

Pero  más preocupante que esas interesadas zarandajas legalistas es cuando los autores de las cartas al periódico Granma y los comentarios en Cuba Debate empiezan a abogar con entusiasmo por la pena de muerte para frenar los crímenes atroces que cada vez ocurren con más frecuencia. Como el cometido en la finca Niña Bonita, al oeste de La Habana,  por una pandilla de traficantes de inmigrantes.

En las cartas, en vez de ir a la raíz y cuestionarse las causas de estos crímenes, se van por las ramas, y como cromañones,  claman, en plena mitad de la segunda década del siglo XXI,  por la vuelta  del paredón, los pelotones de fusilamiento y los tiros de gracia a tutiplén.

Un tarado con mentalidad de yihadista del Califato, que firma como Tommy,  llega incluso a pedir que le corten la mano a los que roben…¡Querrá el tal Tommy que Cuba se convierta en el país con mayor cantidad de mancos en el mundo!          

¿Estará el régimen sondeando  el terreno con globos para poner fin –en esto sí con prisa y sin pausa- a la moratoria no formalmente declarada sobre la pena de muerte  y aplicarla lo mismo a asesinos y traficantes de drogas o inmigrantes que a opositores que estime pongan en riesgo la seguridad nacional?  

Aunque  harto desaconsejable  por todo tipo de razones, no sería una sorpresa. No hace mucho tiempo que el general-presidente advirtió que podía hacerlo si las circunstancias lo requerían. Y como “la cosa” se ha puesto tan fea y amenaza  ponerse peor…
 luicino2012@gmail.com
Publicado en Primavera Digital