¿Se reinventa el Sub Comandante Marcos? , Luis Cino

  

(Para V, mi hermano sudamericano, desde el Frente Sur, donde resistimos, él lo sabe bien).


El Sub Comandante Marcos fue uno de los tantos lectores del escritor  Manuel Vázquez Montalbán que lo confundió con su personaje,  el detective Pepe Carvalho. En diciembre de 1997, desde su campamento en la selva de Chiapas, Marcos escribió una carta a ambos, a cualquiera de los dos que lo quisiera atender, confesándoles su admiración. Y también quejándose  del tormento que ocasionaba a su estómago de guerrillero la descripción de las pantagruélicas comidas de Carvalho.

Unos meses después, el  escritor catalán viajó a la jungla chiapaneca para llevar al Sub-Comandante, además de su espaldarazo mediático,  4 kilogramos de chorizos de Guijuelos, varios turrones y un ejemplar de “Y Dios entró en La Habana”.

Aquel libro de más de 700 páginas fue el aporte de Vázquez Montalbán a la mitología de Fidel Castro y su revolución.   El Sub-Comandante, intelectualmente más dotado,  muchísimo más original y con un funcionamiento mediático mejor  que el del Comandante,  no tenía mucho ejemplo que tomar. Lo más probable es que luego de leerse el libraco, cuando se cansó de cargar tan pesada impedimenta en su mochila, haya terminado limpiándose su culo guerrillero con las páginas. Y lamentando amargamente que su amigo barcelonés no  hubiese escrito un libro de esa extensión sobre él.     

Como Vázquez Montalbán ya no está en el mundo de los vivos, y tampoco  el Gabo o Carlos Monsiváis, los únicos capaces del empeño de hacer un libro decente sobre la revolución según Marcos -Paco Ignacio Taibo II le quedaría corto, ya lo comprobó- el Sub Comandante no tiene quien lo escriba. Y entonces, como parece que lo que ha escrito él mismo no basta, se reinventa.

El ideólogo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional  quiere, como en aquella vieja canción, que no lo olviden ni siquiera un momento. Cuando ya empezábamos a aburrirnos, tanta es la costumbre de saberlo más virtual que otra cosa en la Selva Lacandona, con su pipa, su pasamontaña y su gorra verde oliva, acaba de anunciar que ya no habrá Sub Comandante Marcos sino  Sub Comandante Galeano.

Lo de Galeano no es por  el escritor uruguayo, sino como también lo fue el nombre de Marcos, por un zapatista muerto que tenía ese apellido o lo usaba como nombre de guerra (según el Sub Comandante, los zapatistas, aunque mueran, siguen en la lucha).    

Con esto de Marcos y Galeano,  uno se queda sin entender ni cojones.

¿Se acabó o es un nuevo comienzo del Sub Comandante? ¿Otro avatar del personaje a quien las autoridades mexicanas identifican como Rafael Sebastián Guillén, de 57 años, ex profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México?

¿Será un ejercicio de marketing?   ¿Una jugada para revolver la gelatina que se cuece,  para que no se pegue?  Puede ser. Pero dicen que los aciertos no deben mejorarse, porque cuando uno lo intenta, la caga.  Y no me negarán que el Sub Comandante Marcos es todo un éxito del marketing revolucionario, difícilmente perfectible.  

Menos dado al tableteo de ametralladoras y a la formación de combatientes que sean frías máquinas de matar, con un sustento ideológico más elaborado y encima de todo poético -¿se imaginan ligar a Mao, Gramsci y Althuser con Shakespeare, Blake y el Popol Vuh?- y una parafernalia mediática que le ronca, Marcos pudiera en estos tiempos posmodernos y altermundistas sustituir cómodamente  al Che Guevara si la izquierda radical latinoamericana no fuera tan obtusa, maniática y mitómana.

Eso, y el hecho de que  en cuestiones de marketing, no todos tienen la suerte, los súper-propulsores y la tabla de Yoani Sánchez, hacen harto desaconsejable la reinvención del Sub Comandante Marcos.

Esto de Marcos me recuerda cuando hace más de 20 años se anunció que los de Kiss se quitarían las máscaras. Al final, hubo unas cuantas canciones nuevas, un poco mejor que las antiguas, hay que reconocerlo, y un show en New York que terminó con fuegos artificiales a tutiplén. Y luego, no nos acordamos más de ellos. No valía la pena. Lo mismo pudiera ocurrir con el Sub Comandante.  Me temo que en la Selva Lacandona no sean muy duchos en pirotecnia y efectos especiales para terminar un show en grande.       

¿Se irá a morir el Sub Comandante? ¿Lo sustituirán en el EZLN por otro vocero? Como dicen que está terminalmente enfermo… Él lo niega, pero más que un desmentido, puede ser una confirmación. Con este tipo de gente nunca se sabe. Recuerden el caso de Hugo Chávez. Solo que por suerte para el Sub Comandante, es poco probable que lo traigan a curarse a La Habana…  
luicino2012@gmail.com

 

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El oficialismo se queda con el tema racial en LASA, Luis Cino

 

El año pasado, en la reunión de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés)), que habitualmente estaba copada por la nutrida delegación de intelectuales oficialistas cubanos, también estuvieron  por primera vez los integrantes del Comité de Integración Racial (CIR) Manuel Cuesta Morúa, Leonardo Calvo y Antonio Madrazo.  

Pero a la edición de este año, que se celebrará próximamente en Chicago, los intelectuales disidentes no podrán asistir por la imposibilidad de costearse el viaje por sus propios medios.

En el caso de Manuel Cuesta Morúa, el líder de Arco Progresista, una absurda sanción policial por “difundir noticias falsas que ponen en peligro la paz internacional” (¿?) le impide salir del país.

En cambio, la delegación oficialista viajará gracias a que instituciones académicas norteamericanas y la Fundación Ford costearán sus viajes.    

Así, el tema de la discriminación racial en Cuba, gracias a la necedad o la complicidad  de ciertos círculos académicos norteamericanos o vaya usted a saber de quién,  es  puesto totalmente en manos de intelectuales oficialistas.

Si al menos estos intelectuales fuesen como  Gisela Arandia y el ensayista Roberto Zurbano, pero es que también forman parte de la delegación nada menos que  el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Miguel Barnet, y Heriberto Ferraudy, un aparatchik que preside  la Comisión Nacional de Lucha contra el Racismo.

Poco ha hecho contra la persistencia de la mala hierba racista la más que multidisciplinaria, multidisciplinada comisión que preside Ferraudy.   Si acaso, además de dar mucha muela,  llevar a Matanzas al solidario Danny Glover a bailar rumba al Museo de la Ruta del Esclavo.

Con estos truenos, ya sabemos qué se puede esperar del tratamiento del tema racial en LASA: más discusiones metatrancosas acerca de si  la discriminación racial en Cuba –que siempre se aclarará que es muy sutil- es un problema de carácter cultural o  económico. Y  Feraudy volverá a proponer revisar la enseñanza de la historia, hurgar en  la plantación y los barracones,  a ver cómo se soluciona el problema que la revolución creyó que había resuelto con un enérgico escobazo que ocultó el polvo bajo la cama.

Pero no perdamos las esperanzas. Seamos tan optimistas como los académicos liberales norteamericanos que lo mismo privilegian la visión oficial sobre la del CIR que conceden una beca en Harvard a Elaine Díaz, la bloguera que pretende practicar el oficialismo por cuenta propia, como si la necesitase más que alguno de los periodistas independientes, esos majaderos.

No nos pongamos negativos. Puede que luego de la presencia de Feraudy en LASA, a la Comisión que preside  le dé por implementar algo así como la acción afirmativa para lograr que la TV cubana no sea tan blanca y en  la Asamblea Nacional, el Buró Político y el Comité Central del Partido Único y los Consejos de Estado y de Ministros, haya un porcentaje de negros similar al que hay en las cárceles cubanas.

¡Tarea difícil! Donde no haya negros, tendrán que inventarlos. O lo que es más fácil: llevarlos a la fuerza. A latigazos, si es preciso. Como hacían los rancheadores.
 luicino2012@gmail.com
(Publicado en Primavera Digital).

 

Elaine Díaz se va de agente de influencia a Harvard, Luis Cino

 

Acaban de concederle una beca en Harvard a la periodista y bloguera oficialista Elaine Díaz. Sí, no se pellizque, usted está en lo cierto: es la misma Elaine que  aquella vez, hace varios años, antes que cerrara su blog y luego lo volviera a abrir, antes de que aumentara unas libritas y le dieran un espacio, algunos viernes, en la Mesa Redonda,  declaró a Cuba Visión que no había que exagerar acerca de las limitaciones que impone el régimen a los cubanos para acceder a la red de redes porque su abuelo no sabía  siquiera qué era Internet y vivía encantado de la vida.

Eso dijo y se lo creemos: podemos  imaginar la contentura del viejo al correr de cola en cola para comprar las papas cuando vienen, el único pan que le toca por la libreta de abastecimiento y luego más relajado, llegarse a la bodega a ver que llegó, todo eso luego de comprar –primero que todo- el periódico Granma para leer las noticias  varias horas antes de que las lea el bigotudo locutor  del NTV.

Esperemos que la beca en Harvard no tenga que ver con la geriatría, porque Elaine Díaz no acierta en materia de abuelos. Y menos aun si se trata de los abuelos desalmados que nos gobiernan, que de tan singulares que son, muy poco tienen que ver con el de ella o con cualquier otro anciano digamos que normal.  

Elaine Díaz apareció hace unos años, cuando la blogosfera  empezó a  tupirse de blogs de jóvenes que repetían hasta la saciedad que eran revolucionarios, que amaban a sus infalibles líderes, y que a pesar de los pesares, son felices en Cuba.

Los posts que escribe Elaine Díaz son un soplo de aire fresco en la tan enrarecida blogosfera  permitida, llamémosla así por no decir oficialista. La muchacha decía sentirse  capaz de polemizar con cabeza propia, tanto que hasta alguna vez expresó su deseo de  intercambiar criterios cara a cara con blogueros disidentes. Luego, en su segunda temporada, recogió cordel. Supongo que la llamaron a contar y le explicaron los límites de su “independencia” dentro de la revolución.  

Así y todo, Elaine Díaz, comparada con los insidiosos parlanchines oficiales, suele mostrarse atrevida, desenfadada e irreverente, cuando clama por un sistema más participativo y se queja  de “la anquilosada prensa oficial que “se ahogó entre tantas cifras, sobrecumplimientos y frases hechas”.

Solo que a veces parece demasiado cándida. Cuando uno lee su blog  espaciodeelaine.wordpress.com, se puede topar con cosas como esta: “La Feria del Libro es mojigata, como el periodismo cubano y como los decisores políticos que se escandalizan con las cosas de los estudiantes como si la Revolución se viniera abajo la próxima semana. En todo caso, habría que preguntarse qué clase de Revolución se viene abajo por tan poco.”

¿No sabrá Elaine Díaz una respuesta tan simple? Una revolución como esta, que hace muchos años dejó de serlo para convertirse en una dictadura chantajista, represiva y mezquina. Si ha logrado mantenerse 55 años  en el poder es precisamente porque le teme a todo lo nuevo y  diferente.

Los sesudos que vaya a saber con qué intención le concedieron la beca en Harvard a Elaine Díaz  solo conseguirán tener una agente de influencia más del régimen castrista en el mundo académico norteamericano.  

Con gente como Elaine Díaz lo que se pretende es oxigenar y aportar  un poco de credibilidad a la blogosfera oficial.  Va y en un futuro logran armar un amago de prensa alternativa con estos blogueros, quienes serían complementados en su empeño por publicaciones como Espacio Laical, que ya hasta se arroga el derecho de hablar absolutamente a nombre de todos los cubanos y de determinar cuáles de ellos son patriotas y cuáles no.

Por lo pronto, los blogueros permitidos, como Elaine Díaz, Paquito de Cuba y otros,  ganan espacio y visibilidad, aunque sea con boberías. Y puede que hasta con temas serios como la cultura, la discriminación racial, la ecología y la diversidad sexual.  

No nos dejemos confundir: estos blogueros no son  oficialistas por cuenta propia, eso no existe. Solo están autorizados para discrepar un poquito. Solo lo necesario para copar la blogosfera y confundir. Como confundieron a los que le concedieron la beca en Harvard a Elaine.    
luicino2012@gmail.com