Y yo le respondo a Calzadilla, Luis Cino

Recientemente opiné sobre un artículo de Vicente Morín aparecido en Havana Times y Erasmo Calzadilla, también de HT, opinó sobre mí. Un honor que me lleva a responder algunas de sus simpáticas opiniones.

Es un asunto puramente personal, solo con un ligero barniz ideológico. Volveré a dejar a Calzadilla con las ganas de debatir, primero porque no soy un analista político, sino un escritor, y segundo, porque no es Morín quien me cuestiona, sino Calzadilla para darme cuero por lo que escribí.

No me gusta que  tengan de mí una imagen tan alejada de la real. Lo digo porque cualquiera que lea lo que escribió Erasmo Calzadilla pudiese pensar que soy un tipo amargado, extremista, intolerante, de extrema derecha: diría Enrique Ubieta que un talibán de la contrarrevolución. Características que no me adjudican ni siquiera los segurosos que de vez en cuando se toman el trabajo de halarme las orejas y amenazarme, como hicieron hace una semana en la unidad policial del reparto Capri, en Arroyo Naranjo.

No me excita el color rojo, es más bien el verde olivo el que me hace clavar las espuelas y trotar con la fusta en la diestra. Especialmente cuando noto la intención de hacerle un conteo de protección -precisamente ahora que pide agua por señas- a la dictadura decrépita  que no aguanta un parche más. Y me parece que componer remiendos es lo que hacen algunos derviches en Havana Times, como Vicente Morín en el artículo que motivó mi galope.

Ni una toalla más. Que no me digan que el partido único, por muy inclusivo que se vuelva el día que la rana tenga pelos, es un aspecto positivo de la revolución que hay que mantener en el capitalismo que se nos viene encima. ¡Cualquier cosa menos eso!

Y no es que crea demasiado en la efectividad de los partidos políticos tal como funcionan en el mundo hoy por hoy, supeditados a las decisiones de la banca y las grandes corporaciones. A riesgo de que Calzadilla me vuelva a tildar de seso hueco e ingenuo, digamos que soy partidario de la democracia real que reclaman últimamente en ciertas pancartas. Hasta pudiese ser un indignado en otras plazas y circunstancias. Pero sucede que nací en Cuba  un par de años antes del primero de enero de 1959 y eso hace la diferencia: no me gusta la Plaza de la Revolución ni el cuento de la buena pipa.

Es cierto que suelo tirar escupidas a la izquierda, pero también a la derecha. En realidad,   izquierda y derecha son términos que se han  relativizado bastante después de la caída del Muro de Berlín. Es más exacto decir que escupo contra todo lo que no me gusta y considero injusto, esté a la mano que esté…

Por cierto,  mi intención no fue tirar escupidas a Havana Times.  Si se declara de izquierda o no, ese es su maletín. Contrario a lo que piensa Calzadilla,  no tengo prejuicios con la mano zurda. Y me parece perfecto que HT sea otro espacio más abierto a los cubanos, sin distinciones de ningún tipo. Aunque algunos utilicen dicho espacio para referirse a una mal acogida salida del closet, lamentar la rotura de la bomba de agua del edificio o el mal estado de las gomas del Lada de mamá. ¿Qué desperdicio, no? Pero no todo puede ser la  política. ¿Quién dijo que mi mente está tan calcinada como para no entenderlo? ¿Teque? Se ve que Calzadilla no me conoce…

La pulla del financiamiento de HT no tiene demasiada importancia. No quise ser indiscreto y mucho menos ofender. Por supuesto que no tengo pruebas de nada. En este mundo que nos ha tocado, a pesar de la tanta información que nos abruma,  cada vez la gente tiene menos pruebas y más dudas.  Si me puse majadero es porque no entiendo la historia que cuenta Mr. Circles. Tal vez a Fernando Ravsberg, últimamente tan interesado en los financiamientos de todas las disidencias habidas y por haber en Cuba, le dé un día de estos por explicar el asunto.

Por demás,  agradezco a Erasmo Calzadilla por afirmar que escribo rico y que soy ingenuo. Sobre todo, por lo segundo. Rico cocinan en cualquier paladar o timbiriche, pero eso no garantiza nada acerca del cocinero. En cambio, que lo consideren a uno ingenuo, en medio de tantos sinvergüenzas, es todo un elogio. Espero lo consideren también así  los ingenuos de HT, mis eventuales discípulos de las clases magistrales que dice Calzadilla.
luicino2012@gmail.com

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