Faul, Luis Cino

La teoría de la conspiración está de moda. Últimamente, la difusión de cualquier disparate es posible. Pueden afirmar -y hasta aportar pruebas, no importa si creíbles- de que el alunizaje de Apolo XI fue un montaje, que Elvis vive, que la administración de George W. Bush preparó los ataques suicidas contra el World Trade Center y que el Osama Bin Laden que mataron en Pakistán no era el verdadero.

Hasta a los cubanos, que nos cierran Internet con llave y candado, nos llegan estos disparates. ¿Se acuerdan cuando a Fidel Castro le dio por hacerse eco en una larguísima reflexión de las elucubraciones de Daniel Estulin sobre el Club Bilderberg? Y todo porque el Comandante, para entretenerse en su convalecencia, como aun no había descubierto la moringa, se leyó el  libraco del escritor ruso y se lo tomó en serio.

A propósito, de una de las cosas que Estulin acusaba al Club Bilderberg en sus planes de dominación mundial era de haber creado a The Beatles.

¿Habrá una conspiración para acabar con el mito del cuarteto de Liverpool?

En “El último testamento de George Harrison”, un bastante macabro documental de Joel Gilbert, producido por Highway 61 Entertainments, se asegura que Paul Mc Cartney murió en un accidente en 1966 y fue sustituido por un doble.

Recuerdo que el chisme de la muerte de Paul circuló a finales de 1969, por corto tiempo y sin que le hicieran mucho caso. Parece que Joel Gilbert lo retomó, más de 40 años después, donde mismo se quedó.

Llama la atención  lo bien  argumentada de la historia de Gilbert. Lo cual no significa que sea medianamente creíble.

Según el documental, que dice basarse en una declaración de Harrison grabada en dos cassettes y que fue revelada póstumamente, el Paul impostado fue un plan del MI 5, minuciosamente urdido y que John Lennon estuvo varias veces a punto de estropear para desesperación del oficial Maxwell -¿el del martillo de plata?-, artífice de la operación supersecreta.

Así, según  Gilbert –que da muestras de conocer la obra de The Beatles al dedillo-, John, George y Ringo  pasaron cuatro años dando pistas en las portadas y las letras de las canciones de los discos Ruber soul, Revolver, Magical Mistery Tour, Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band, White Album, Abbey Road y Let it be, acerca de la muerte de Mc Cartney y de Faul (el falso Paul). Eso, a pesar de las amenazas y hasta las palizas recibidas de parte del oficial Maxwell y sus esbirros, que más parecían del KGB o el G-2 que del MI 5.

¿Y se supone que uno tiene que creérselo? Bueno, Gilbert se esmera para lograrlo. A veces, casi consigue sembrarte la duda, como casi siempre ocurre con este tipo de materiales…

Pero, ¿y si fuera cierto que  Paul murió y lo cambiaron por otro? Pues entonces, los amantes de la música salimos ganado, porque The Beatles con Faul habrían hecho los siete mejores discos de su carrera, incomparablemente superiores a los cinco primeros que hicieron con Paul (yeah, yeah…).

No sé por qué pierdo mi tiempo en referirme a este descabellado asunto. Tal vez sea porque a los cubanos  nos pasmaron  la música de The Beatles en su mejor momento y no quiero que me pasmen otra vez (not a second time) el único mito que me va quedando. O para advertir que no me van a convencer –con todo ese cuento de la revolución que torció el rumbo- de que al Comandante alguna vez lo sustituyeron por otro. Y peor aún: que lo puedan reemplazar, en un futuro cercano, por un Faldel.
luicino2012@gmail.com

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